dissabte, 6 de setembre de 2008

2ª Lliga Impetus 2008 5 Septembre

Esparta & Sea People
Esparta decidió limpiar el mar de piratas. Por esta razón envió a sus exploradores a los confines del mediterráneo para ver si encontraban las bases secretas de estas tribus. Después de muchos meses Leonidas consiguió la información que quería. Ahora solo tenia que sorprenderlos y aplastarlos para siempre. Preparó su flota y se izo a la mar pero los pueblos del Mar dominan su medio y no tardaron en estar avisados de las intenciones Espartanas.
En cuanto los espartados desembarcaron se dieron cuenta que no habían conseguido el primer objetivo, la sorpresa, pero aun tenían muchas posibilidades de conseguir el segundo, aplastarlos.
Y así estaban, dos ejércitos enfrentados en una llanura arbolada esperando impacientes la orden de sus mandos para enzarzarse en un lucha a muerte. La tan esperada y temida orden al fin llegó y las huestes lacedemonias empezaron a moverse. En el otro lado del valle los Pueblos del Mar empezaron a desplegar sus carros ligeros y su infantería ligera. Rápidamente todos se dieron cuenta que si los espartanos no reaccionaban deprisa se verían superados por ambos flancos. Leonidas se dio cuenta y ordenó desplegar las falanges espartanas para aumentar el frente. Este movimiento no pasó desapercibido a Sarpedon y viendo que las falanges quedaban desorganizadas ordenó un ataque sobre el flanco izquierdo espartano aplastándolo con sus tropas ligeras. Pero la segunda unidad de la línea pirata titubeó y no se decidió a atacar con lo que los espartanos se reorganizaron y plantaron firmemente sus lanzas en el suelo. No pasaría otra vez lo mismo!
En el otro extremo del campo los escaramuceadores lacedemonios no fueron rival para los carros ligeros de los Pueblos del Mar y rápidamente sucumbieron a la embestida, pero una falange es otro cantar y en este caso quien desapareció en una nube de polvo y sangre fue una unidad de carros. Eso si, la segunda unidad logró pasar el frente.
Ante esta situación, con los dos flancos superados y el centro aun intacto, leónidas tomó la decisión de avanzar, partir el centro enemigo y eliminar a quien se pusiera delante. Pero no contaba con los escaramuceadores filisteos. Estos, sorprendentemente aguantaron y causaron serias bajas a diversas falanges. Mientras se resolvía quien era el dueño del centro del campo de batalla las unidades de los flancos empezaron un movimiento envolvente para convertir la línea espartana en una mancha de sangre en el suelo.
Que lentos parecían moverse estas unidades! pensaban los escaramuceadores mientras luchaban por sus vidas contra los veteranos espartanos. Al fin cedieron y las tropas de choque de esparta se lanzaron contra la infantería pesada enemiga, los sherden y otros pueblos cerraron filas para recibir como se merecían a los espartanos. Estos llegaron agotados al choque y no pudieron quebrar las líneas enemigas.
Al fin los ligeros del flanco derecho pirata se decidieron a atacar. Lanzaron una nube de javalinas que consiguieron desorganizar a la falange delantera y atacaron con toda la fuerza de que fueron capaces y lo único que consiguieron fue recibir una paliza de cuidado retirándose a la seguridad del bosque. Entonces, la falange avanzó y la infantería ligera pirata desapareció bajo las botas enemigas.
Parecía que la situación se estaba equilibrando, las bajas se amontonaban pero la moral de las tropas era alta y nadie quería ceder un palmo de terreno. Llegaba el momento decisivo. Las unidades que habían estado envolviendo los flancos espartanos se desataron y atacaron el centro por la retaguardia. Esto es el fin, pensaron muchos espartanos en el campo de batalla, pero los lacedemonios apretaron los dientes y rechazaron los ataques causando graves perdidas y la destrucción de varias unidades a los Pueblos del Mar. La victoria espartana, arrancada de las fauces piratas estaba cerca, muy cerca. En ese momento los sherden, haciendo honor a su fama de luchadores temibles, destrozaron la unidad que tenían enfrente.
Esto fue demasiado para los espartanos. Viendo que la retaguardia quedaba expedita decidieron retirarse. Los pueblos del Mar aprovecharon la maniobra para respirar y contar las bajas. Los dos ejércitos quedaron destrozados y las pocas unidades que tenían capacidad de combatir de reagruparon. Era momento de honrar a los muertos y volver a casa.

Mucha sangre hemos vertido en costas tan lejanas para un resultado tan pobre, pensó Leónidas, mientras se alejaban de la costa de regreso a su hogar.
Lo que no sabia es que el golpe recibido por Sarpedon y sus hombres fue igual, sino peor que el suyo propio y que durante una buena temporada todas las costas del mediterráneo estarían tranquilas.

Quizás si se consiguió el objetivo buscado al fin y al cabo...

Gran empate a 13!!

Salut
Miquel